Un día soleado en 1928, Minka Disbrow, de 16 años de edad, junto con su amiga, estaban disfrutando de un picnic. De pronto, las chicas fueron atacadas por tres hombres que amenazaron y auyentaron a la amiga de Minka. Luego, uno de estos monstruos ha abusado a la chica…

Minka decidió no decirle a nadie sobre este horror. Pero después de un tiempo, se dio cuenta de su creciente vientre. La chica era tan inexperta e ingenua que ni siquiera sabía qué le estaba pasando, hasta que su madre le había explicado todo.

Así llegó a luz su hija, a la que le llamaron Betty Jane. Sólo los parientes más cercanos sabían de lo sucedido. La bebé fue dada en adopción, pero Minka toda su vida albergaba la esperanza de que un día sería capaz de encontrarla.

Cuando Minka creció, comenzó a escribir cartas a la organización, que llevó a cabo la adopción. Pero no había respuestas. A la chica sólo le quedaba creer que su niña estaba viva, sana y feliz.

Los nuevos padres de Betty Jane nunca le ocultaron que ella está viviendo con una familia de acogida. Pero sólo en la edad avanzada, la anciana decidió buscar a su madre, o al menos alguna información sobre ella. Así fue como ella localizó la organización que se encargó de su adopción. Por fin, las cartas de Minka llegaron a su destino.

Un día, en la casa de Minka sonó el teléfono. Era Betty Jane. Y un mes más tarde, las mujeres se reunieron…

No es muy frecuente escuchar historias de este tipo. Y lo más importante es que se terminó de forma tan positiva. Minka nunca se rindió y tuvo fe de que un día encontraría a su hija. ¡Un increíble ejemplo de fe y persistencia!

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