Ni me pregunten de sónde salió toda esta información, solo diré que la compartió conmigo un desconocido, con quien coincidí en uno de mis viajes, mientras caminaba por una calle oscura y estrecha. Uff… Sobra decir las malas pulgas que me daba aquella situación.

 

El hombre, de aspecto extraño, evidentemente tenía ganas de conversar y… me dio algunos valiosos consejos que, creo, sería un pecado no compartir contigo, mi querido lector. Tal vez, hayas escuchado algo de esto antes, pero vale la pena volverlos a oír. ¡Son realmente útiles!

Dónde esconder el dinero durante un viaje

En primer lugar, lo más obvio: En el supermercado, no pongas tu billetera, cartera, o el bolso en el carro o carretilla de los productos. Te pueden robar, porque los bandidos rara vez trabajan solos, y luego… ¡Es solo cuestión de técnica!

¡No cuentes el dinero delante de la gente, a la vista de todos! En ningún caso, te pongas a buscar en el bolso el dinero para pagar el viaje o las compras. Mejor, distribuye de antemano las sumas deseadas en diferentes bolsillos.

A menudo, nos cuesta decidir dónde esconder dinero para el viaje, sobre todo cuando se trata de una suma sustancial… Bueno, hay un súper método para esto. ¡Utiliza un paquete de compresas higiénicas! ¿Por qué? Pues, porque este método funciona perfectamente y es muy fácil de usar.

Verás, por lo general, los ladrones roban un bolso, con la esperanza de hallar dentro dinero o cosas de valor. A nadie se le ocurriría agarrar un paquete de compresas de tu bolsillo, eso no está en la mente de un ladrón. Miles de personas, de esta forma, se han salvado de un atraco.

Y esta técnica no es cosa de ahora, ya lleva usándose por cientos de años. El dinero puede ocultarse en la ropa interior, en un bolsillo especial cocido al sujetador, por ejemplo.

Podrías pensar: «Para eso están las tarjetas de crédito, ya casi nadie lleva grandes sumas de dinero consigo». Sin embargo, no todo el mundo tiene acceso a una cuenta bancaria. Personalmente, conozco a una mujer que viajó con una enorme cantidad de dinero, escondido en el interior de su sujetador. Ella regresó a casa, desde otro país, con el dinero ganado por un trabajo duro, y no tenía otra salida que traerlo en efectivo.

Mi madre siempre decía que aquel, a quien le alcanzaba el dinero, era una persona feliz, y no aquel que tenía mucho dinero. Por supuesto, cuando era más joven, no entendía esa expresión, pero con el tiempo comprendí la sabiduría que encerraban esas palabras. Por último, quiero compartir contigo esta moraleja…

«Al cura llegó un hombre muy rico y de éxito. Su caro reloj brillaba más que la cruz sobre la sotana. Y le preguntó:

— Padre, yo he ganado dinero suficiente, todos me respetan, puedo hacer lo que quiera, pero en el alma tengo una especie de vacío… ¿Por qué es así?

El cura sonrió y dijo:

— Conozco a gente que está bastante escasa de sustento, pero que tiene la oportunidad de orar, libre de preocupaciones, y es tan feliz como un niño. No es feliz aquel que tiene mucho, sino aquel a quien le alcanza».


 

¡Comparte este artículo con tus amigos! Tal vez les recuerde que, a cada paso, hay que tener cuidado, ser prudente y actuar con sabiduría. Y por último, no olvides que cualquiera puede ser víctima de un carterista, por lo que es mejor no darle la oportunidad…

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