Se dice que del amor al odio hay sólo un paso. Sin embargo, en materia de emociones y sentimientos, no es lo único frágil. Hoy, ¡Qué pasada! desea compartir contigo una historia, que confirma que la línea entre la cordura y la demencia es más delgada de lo que se piensa…

Ella es Suzanne Kalahan. Su historia, que bien podría parecer la trama de una película de terror, realmente sucedió.

La chica, de 24 años de edad, llevaba una vida normal: era una exitosa periodista, con un trabajo de prestigio, donde le iba bien. Pero, de repente, todo empezó a cambiar, y no para mejor, precisamente…

La vida de la chica se vio sacudida por un cambio brusco de emociones descontroladas. ¡Podía cambiar de la ira a la risa, en cuestión de segundos! No podía dormir, y se pasaba toda la noche saltando sobre la cama. Sus parientes incluso pensaron que se trataba de una invasión de chinches. Ya ni sus amigos la reconocían… Hasta que un día comenzó a sufrir convulsiones, por lo que fue llevada, de inmediato, al hospital.

En el hospital, Suzanne no mejoró. Intentó escapar de la habitación, se precipitó sobre las enfermeras, e incluso sobre sus familiares… De la dulce chica no quedaba ningún rastro, tan solo un monstruo. Lo peor es que no sabían que le pasaba. Entonces, llegó el médico Sohil Najjar, para intentar comprender su caso.

Por curioso que parezca, el doctor no le indicó un gran número de análisis o estudios. Simplemente, le pidió a Suzanne dibujar un reloj.

Al concluir el dibujo, todas las cifras estaban en el lado derecho. Este resultado fue la clave para el diagnóstico del problema. Resulta que Suzanne sufría de Encefalitis anti-receptor NMDA. ¡Esto significaba que si los médicos se hubieran retrasado un poco en el diagnóstico, la chica pudiera haber caído en coma, o incluso morir!

Por suerte, un mes más tarde, la salud de Suzanne volvió a la normalidad. De lo que le sucedió en el hospital, ya casi no recuerda nada. Pero, decidió reconstruir los hechos, con la ayuda de las historias clínicas y las historias de amigos y conocidos. El resultado es un libro, al que llamó «Cerebro en el fuego». El mismo, bien podría servir de inspiración para una película…

La buena noticia es que, gracias al continuo desarrollo de la ciencia y la medicina, cada vez es más sencillo y rápido establecer un diagnóstico certero, a tiempo. ¡Eso puede marcar la diferencia! Y Suzanne es testigo de ello. Comparte esta historia con tus amigos, tal vez alguien esté es una situación similar, y no sepa cómo afrontarla…

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