En marzo de 2016, en Greenville, Carolina del Sur, mientras desempeñaba sus funciones oficiales, en un intento de detener a un delincuente, murió Allen Jacobs, un oficial de policía. A nuestro héroe le sobrevivieron su esposa y una hija… ¡todavía por nacer!

Lennox, nombre que recibió la pequeña, por desgracia, nunca podrá conocer a su padre. Sin embargo, su madre, Megan, ha tratado de hacer todo lo posible para que la memoria de Allen Jacobs pueda vivir en el corazón de su hija.

Un viejo amigo de la mujer, el fotógrafo Jesse Elleks, acordó hacer un homenaje fotográfico, donde Megan posara embarazada. Un poco más tarde, el set fue invadido por un grupo de hombres de azul…

El cuerpo de Policía de Greenville decidió participar en este proyecto familiar. Antes de eso, Megan iba a preparar un collage de fotografías de la temprana edad de Allen, pero cambió de idea, y decidió que los colegas del oficial fallecido le expusieran a la pequeña Lennox el mundo de su papá.

Como resultado, se tomaron numerosas fotos, en la que Megan utiliza el simbolismo para rememorar a su héroe: una bandera doblada, y una señal de una cinta azul atada en el vientre de la viuda.

«El mundo ha perdido a un policía más, pero nosotros hemos perdido a un padre, esposo y amigo querido», — dice Elleks. Megan, todo el tiempo, llevó las imágenes de ultrasonido de su futura hija a la tumba de Allen, para hacerle saber que todo iba bien.

La pequeña Lennox nació en julio, y ahora Megan planea otra sesión de fotos con el cuerpo de policía. Es bueno saber que la nena no solo cuenta con el espíritu protector de su padre, sino también con todo un grupo de ángeles azules para velar por ella.

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