Ella es Allison Kimmy, una madre de dos hijos maravillosos. En una ocasión, mientras estaba de vacaciones con su familia, Allison les recordó a los niños que ya era el momento de salir de la piscina. Su hija, molesta, de repente soltó la frase «Nuestra madre es una gorda». Después de ese desagradable incidente, Kimmy decidió darles una lección general a sus hijos.

Cuando la familia regresó a su casa, Allison llamó a los niños para una conversación seria. «La verdad es que no estoy gorda. — dijo la mamá — La gente gorda no existe. La grasa que tengo, la tienen todas las personas, sin excepción. Esta protege los músculos y los huesos, y es de ella que nuestro cuerpo obtiene la energía».

Entonces, Allison subrayó: «El estar gorda no es una palabra de insulto en nuestra casa. Y, aunque ella entiende que no puede controlar lo que sucede fuera del entorno familiar, o lo que los niños oyen en la escuela, decidió que en su familia, nadie va a llamar a la gente «Gorda», en sentido de ofensa.

Kimmy está convencida: «Mi tarea principal es ser la voz más alta, más convincente, positiva y coherente en la vida de los niños». Allison Kimmy compartió su historia en la red, que de inmediato creó una polémica, llevándose consigo más de 32 mil «me gusta».

Cuando la mamá les recordó a los niños que los juegos terminaron, su hija se molestó, y le dijo a su hermano que su madre era una gorda.

«Hoy, mi hija me llamó gorda. Estaba molesta porque los había sacado fuera de la piscina, y ella dijo furiosamente esa frese. Le dije que subiera para hablar».

Yo: «¿Cómo me acabas de llamar?»

Ella: «Yo dije que eras goda, lo siento mamá, por favor».

Yo: «Bueno, vamos a hablar. El hecho es que yo no soy así, no existen las personas gordas. Mi grasa protege los músculos y los huesos, y mi cuerpo obtiene energía de ella… ¿Tú tienes grasa?»

Ella: «Sí, está aquí, en mi vientre.»

Yo: «Correcto, sí tienes, y tu hermano también».

Mi hijo: «yo no soy gordo, yo soy flaco, pero tengo músculos…»

Yo: «En realidad, cada persona tiene grasa, pero todos tenemos una cantidad diferente».

Mi hijo: «De acuerdo, tengo un poco de grasa que protege mis músculos, pero tu tienes más que yo».

Yo: «Eso es correcto, algunos tienen más que otros, pero eso no quiere decir que una persona sea mejor que otros, ¿Me entienden?»

Ellos: «Sí, mamá».

Yo: «¿Puede repetir mis palabras?»

Ellos: «¡Sí! No podemos llamar a la gente gorda, porque ellos no son gordos, porque cada uno tiene grasa, y es normal tener diferentes cantidades de grasa».

Yo: «Por supuesto».

Ellos: «¿Podemos volver a la piscina?»

Yo: «No».

«Cada vez que se me presenta un tema similar a este, tengo que buscar la mejor manera de explicarle a los niños lo que ocurre. Gordo – no es una palabra ofensiva en nuestra casa. Si regañara a los niños por la frase que pronunciaron, les haría saber que se trata de una palabra insultante, y ellos crecerían con la creencia de que ser gordo es indigno y repugnante».

«Creo que ella captó algo más. La misma idea se le puede enseñar al niño, desde un ángulo diferente: en la casa de sus amigos, cuando ven programas de televisión o películas, mientras viajan, en la escuela, cuando discuten acerca de la figura de alguien… Todo queda en sus cabezas. La principal tarea de los padres es ser la voz más alta, la más convincente, positiva y consistente que escuchen».

«¡Apóyame, si estás de acuerdo!

Allie»

Los padres, realmente, no pueden controlar todo lo que ve y oye el niño, especialmente cuando está fuera de la casa. Sin embargo, se requiere mucha sabiduría para inculcarles una buena educación, orientación infantil, y principios que le ayuden a comunicarse con el mundo exterior, y a formarse su propia opinión.

En cuanto a mí, Allison Kimmy es una mujer muy sabia. ¿Cómo habrías actuado tú, en una situación así? Comparte tu opinión con nosotros, en los comentarios, y con tus amigos de las redes sociales, también…

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