Es difícil imaginar un destino peor que el de una vejez solitaria. La soledad atrofia la mente, la audición y la vista, al punto de no reconocer nada más allá de la nariz. Es como envolverse en un capullo de seda, del cual no se puede escapar.

La mayoría de las personas solitarias se han replegado tanto en sí mismas, que les cuesta mucho confiar en los demás. El miedo les aturde. Así le sucedió a nuestra protagonista de hoy.

Lucy Allen, de 39 años de edad y madre de tres hijos, lleva 21 años viviendo en su piso de Londres. La mayor parte de este tiempo, la mujer ha intentado establecer una relación con su vecina de edad avanzada. Sin embargo, la señora vivía herméticamente cerrada, negándose a cualquier contacto externo. Al parecer, sufría de alguna enfermedad mental.

Después de mucho intentarlo, Lucy finalmente se ganó la suficiente confianza en la anciana para ir a su casa. ¡Lo que vio allí, dejó a la mujer aterrada! ¡Sólo Dios sabe, por cuánto tiempo la anciana vivió en tan precarias condiciones! Por otra parte, como más tarde descubrió Lucy, su vecina había dejado de lado la higiene por 13 largos años…

Todo sucio, viejo y roto: los muebles, la ropa, una capa de suciedad en el suelo… Con cada paso que daba, el corazón de la señora Allen le dolía de pena. Además, en el refrigerador en la anciana casi no había comida, y el moho negro se había apoderado de los estantes inferiores.

Pero Lucy no era tímida. Mangas enrolladas, la mujer comenzó a transformar el hogar (y la vida) de su vecina. En paralelo, ella buscó ayuda en Internet. ¡Ya era momento de tirar las cosas viejas, sucias y rasgadas, y comprar cosas nuevas, para mejorar la calidad de vida de la anciana!

Las buenas acciones no se hicieron esperar. En un abrir y cerrar de ojos, a la llamada de Lucy comenzaron a respondieron personas buenas, compasivas y voluntarias. ¡Basta decir que el 80% de la lista de cosas necesarias la anciana, Lucy las reunió en un solo día!

Mientras tanto, la mujer se preparó para poner en orden la limpieza de la casa de la anciana. ¡El servicio de limpieza completa tardó más de 11 días!

Ahora, la solitaria anciana tiene una nueva cama, con ropa de cama limpia y sin agujeros. Los muebles ya no están deshilachados. La suciedad se ha ido, y el refrigerador brilla de tanta pureza. Además, en sus estantes apareció, por primera vez en mucho tiempo, comida normal.

Afortunadamente, Lucy no trabajó sola. Ella contó con la ayuda de su hija mayor, de 14 años de edad. La chica, con sorprendente rapidez, encontró un lenguaje en común con la anciana. Congeniaron muy bien, y la chica, incluso, le enseñó a lidiar con un teléfono inteligente moderno.

Más recientemente, la anciana, por primera vez en muchos años, tomó un buen baño. ¡Si no fuera por la ayuda de Lucy y sus hijos, solo Dios sabe cuál habría sido el destino de esta mujer! Hoy, su sonrisa lo dice todo…

Personas de buen corazón, como Lucy, hacen mucha falta en nuestro mundo. ¡Gracias a ella, esta anciana solitaria recibió una casa limpia, atención, y lo más importante, compañía!

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